La playa es uno de los destinos favoritos del verano, y muchos tutores desean compartir este momento con sus perros. Correr por la arena, nadar o explorar nuevos olores supone un gran enriquecimiento físico y mental. Sin embargo, el entorno costero también presenta riesgos específicos que es importante conocer para proteger su bienestar.
La buena noticia es que la mayoría de estos problemas pueden prevenirse con información y sentido común.
¿Todos los perros pueden ir a la playa?
No necesariamente.
Los cachorros, perros mayores, animales braquicéfalos (como bulldogs o carlinos), perros con enfermedades cardíacas o respiratorias y aquellos con problemas articulares toleran peor el calor y el esfuerzo físico.
Además, algunos perros simplemente no disfrutan del agua o de los entornos muy concurridos. Obligarles a permanecer en una playa llena de gente puede generar más estrés que bienestar.
Cada perro es diferente y debemos respetar sus preferencias y limitaciones.
Comprueba antes si la playa admite perros
Antes de planificar la salida, recuerda que no todas las playas permiten el acceso de perros, y la normativa puede variar según la comunidad autónoma, el municipio e incluso la época del año. Muchas playas autorizan su presencia únicamente fuera de la temporada de baño, mientras que otras cuentan con zonas habilitadas específicamente para ellos.
Para evitar sanciones y garantizar una convivencia respetuosa con el resto de usuarios, consulta siempre la información oficial del ayuntamiento del municipio al que vayas a acudir o de la oficina de turismo correspondiente.
El calor: el principal enemigo
Si finalmente tu perro puede acompañarte a la playa, procura acudir en las horas de menor calor, preferiblemente a primera hora de la mañana o al atardecer, cuando las temperaturas son más suaves.
A diferencia de las personas, los perros apenas sudan. Su principal mecanismo para disipar el calor es el jadeo, un sistema mucho menos eficiente cuando la temperatura ambiental es elevada. Además de la temperatura del aire, en la playa debemos tener en cuenta otros factores que incrementan la carga de calor, como la radiación solar directa, el reflejo de los rayos sobre la arena y el agua, la elevada humedad ambiental y la actividad física intensa.
La combinación de todos estos factores puede hacer que la temperatura corporal del perro aumente rápidamente y favorecer la aparición de un golpe de calor, una urgencia veterinaria potencialmente mortal que requiere atención inmediata.
Signos de alarma
- jadeo excesivo;
- lengua muy roja o azulada;
- debilidad;
- desorientación;
- vómitos;
- colapso.
Ante cualquiera de estos signos, hay que trasladar inmediatamente al perro a una zona fresca y realizar un enfriamiento progresivo con agua templada (nunca helada), mojando especialmente la cabeza, las patas, las almohadillas, la lengua, el abdomen y la zona del cuello. A continuación, es importante contactar con un veterinario para que valore la situación y indique cómo actuar según el estado del animal.
La arena puede quemar las almohadillas
La arena puede alcanzar temperaturas superiores a los 50-60 °C incluso cuando la temperatura ambiente parece agradable.
Las almohadillas plantares pueden sufrir quemaduras en pocos minutos.
Un truco sencillo consiste en colocar la mano sobre la arena durante cinco segundos. Si resulta demasiado caliente para nosotros, también lo será para nuestro perro.
Lo más recomendable es pasear a primera hora de la mañana o al atardecer.
Agua salada: un riesgo poco conocido
Muchos perros beben agua del mar mientras juegan o recuperan juguetes.
El problema es que una ingesta importante de agua salada puede provocar vómitos, diarrea, deshidratación y alteraciones neurológicas por exceso de sodio (hipernatremia).
En casos graves puede convertirse en una emergencia veterinaria.
Por ello es fundamental llevar siempre abundante agua fresca y ofrecerla con frecuencia para evitar que el perro sienta la necesidad de beber agua del mar.
Cuidado con las corrientes
No todos los perros son buenos nadadores.
Incluso razas que disfrutan mucho del agua pueden agotarse rápidamente si existen corrientes, oleaje fuerte o mar de fondo.
Nunca debemos asumir que un perro sabe cuándo debe salir del agua.
Si va a nadar lejos de la orilla, especialmente en embarcaciones o playas con oleaje, el chaleco salvavidas específico para perros puede ser una excelente medida preventiva.
El sol también afecta a los perros
Los perros también pueden sufrir daños por radiación ultravioleta.
Las zonas más vulnerables son:
- nariz;
- orejas;
- abdomen;
- párpados;
- perros de pelo blanco o muy corto.
La exposición repetida puede favorecer lesiones cutáneas e incluso aumentar el riesgo de determinados tumores de piel.
Cuando sea necesario, pueden utilizarse protectores solares específicos para perros, nunca productos formulados para personas que contengan ingredientes potencialmente tóxicos como el óxido de zinc.
Arena, conchas y objetos peligrosos
En muchas playas encontramos anzuelos, cristales, conchas afiladas, plásticos u otros materiales que pueden provocar heridas, perforaciones, atragantamientos o incluso obstrucciones intestinales si el perro los ingiere.
Por eso es importante supervisarlo continuamente, especialmente si tiene tendencia a comer todo lo que encuentra.
¿Qué ocurre con las medusas?
Aunque muchas ya estén muertas sobre la arena, sus tentáculos pueden seguir siendo urticantes durante horas.
El contacto puede producir dolor intenso, inflamación, dermatitis o reacciones alérgicas.
Si el perro entra en contacto con una medusa, es recomendable acudir al veterinario, especialmente si aparecen inflamación importante, dificultad respiratoria o dolor intenso.
Atención a la calidad del agua
No toda el agua aparentemente limpia es segura.
Tras lluvias intensas o episodios de contaminación pueden aumentar las bacterias presentes tanto en el agua como en la arena.
Asimismo, algunas proliferaciones de cianobacterias (las llamadas "algas verdeazuladas") producen toxinas extremadamente peligrosas para perros y personas. Aunque son más frecuentes en aguas dulces, también pueden aparecer en zonas salobres y estuarios.
Antes de acudir a una playa conviene comprobar si existen avisos de calidad del agua emitidos por las autoridades locales.
Parásitos y enfermedades
Las playas también pueden ser un punto de contacto con distintos microorganismos.
Entre ellos destaca la leptospirosis, una enfermedad bacteriana que afecta tanto a perros como a personas. El riesgo aumenta cuando existen aguas estancadas contaminadas por orina de animales infectados, especialmente tras lluvias o inundaciones.
Mantener al perro correctamente vacunado y evitar que beba agua de charcos o zonas estancadas sigue siendo una de las mejores medidas preventivas.
Después de la playa
Los cuidados no terminan al abandonar la arena.
Es recomendable:
- aclarar el pelaje con agua dulce para eliminar sal y arena;
- secar bien las orejas, especialmente en perros propensos a otitis;
- revisar almohadillas y espacios interdigitales;
- comprobar que no existan espigas, heridas o garrapatas;
- ofrecer agua fresca y permitir un buen descanso.
Estos pequeños cuidados ayudan a prevenir irritaciones cutáneas, problemas óticos y molestias posteriores.
Disfrutar de la playa de forma responsable
La playa puede ser una experiencia extraordinariamente enriquecedora para muchos perros siempre que adaptemos la actividad a sus necesidades individuales.
Elegir horarios con menos calor, proporcionar sombra, agua fresca, descansos frecuentes y supervisión constante permite reducir de forma muy importante los riesgos.
La prevención sigue siendo la mejor herramienta para evitar la mayoría de los problemas asociados a la playa. Con una buena planificación y observando las necesidades de cada perro, podremos disfrutar del mar de forma segura y responsable.
Referencias
- Wood R. (2016). Acute animal and human poisonings from cyanotoxin exposure. A review of the literature. Environment International. doi: 10.1016/j.envint.2016.02.026
- Weiskerger CJ et al. (2019). Impacts of a changing earth on microbial dynamics and human health risks in the continuum between beach water and sand. Water Research. doi: 10.1016/j.watres.2019.07.006