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Ansiedad por separación en perros: entenderla para ayudarles

28 de julio de 2026 por
redacción de animel


La ansiedad por separación es uno de los problemas de comportamiento que más pueden afectar al bienestar de un perro y, al mismo tiempo, a la convivencia con su familia.

Ladridos o aullidos cuando se queda solo, destrozos en casa, intentos de escapar, eliminación inadecuada, jadeo, salivación excesiva o una gran inquietud después de que la persona abandone el domicilio son algunas de sus posibles manifestaciones.

Sin embargo, detrás de estos comportamientos no suele haber un perro que se esté “portando mal”.

Puede haber un perro que realmente lo está pasando mal.

Por eso, comprender qué ocurre, buscar la ayuda profesional de un educador canino y aprender a gestionar correctamente los periodos en los que el perro debe quedarse solo son aspectos fundamentales para mejorar su bienestar.

¿Qué es la ansiedad por separación en perros?

Cuando hablamos de ansiedad por separación nos referimos habitualmente a un problema relacionado con la separación en el que el perro experimenta una respuesta de ansiedad o angustia asociada a quedarse solo o a separarse de una figura de referencia.

En la literatura científica también encontramos el concepto más amplio de problemas relacionados con la separación (separation-related problems o SRP), ya que comportamientos aparentemente similares pueden tener diferentes motivaciones y no todos los perros que ladran, destruyen objetos o hacen sus necesidades cuando están solos presentan necesariamente el mismo problema.

Precisamente por ello es tan importante realizar una correcta valoración del caso.

La investigación considera los problemas relacionados con la separación una cuestión relevante de bienestar animal y una de las consultas conductuales frecuentes en perros de familia. Algunos estudios poblacionales han encontrado prevalencias muy diferentes dependiendo de los criterios utilizados para definir el problema, lo que también demuestra la dificultad de establecer un diagnóstico únicamente a partir de lo que observa el tutor al regresar a casa.

¿Cómo saber si un perro tiene ansiedad por separación?

Los signos pueden variar considerablemente de un perro a otro.

Entre los más habituales encontramos:

  • ladridos, lloros o aullidos persistentes;

  • destrucción de puertas, ventanas u objetos, especialmente cerca de las zonas de salida;

  • intentos de escapar;

  • micción o defecación cuando el perro se queda solo;

  • jadeo o salivación excesivos;

  • incapacidad para relajarse;

  • movimientos repetitivos o deambulación;

  • rechazo de comida o juguetes cuando se encuentra solo;

  • signos de inquietud cuando percibe que su persona se prepara para salir.

En algunos perros, los signos aparecen poco después de producirse la separación. El Manual Veterinario Merck señala que pueden ser especialmente intensos durante los primeros 15-30 minutos después de quedarse solos.

Pero hay algo especialmente importante: no todos los perros expresan el malestar de forma evidente.

Un perro puede no destrozar muebles ni recibir quejas de los vecinos y, aun así, pasar largos periodos vigilando la puerta, caminando de un lado a otro o siendo incapaz de descansar.

Por esta razón, grabar al perro con una cámara durante las ausencias puede proporcionar información muy útil para el profesional encargado de evaluar el caso.

No es un problema de “desobediencia”

Encontrar un sofá destrozado al volver a casa puede resultar desesperante, pero interpretar ese comportamiento como una venganza puede llevarnos a actuar precisamente de la manera menos adecuada.

Castigar al perro al regresar no aborda la emoción que está provocando el comportamiento.

Si existe un problema relacionado con la separación, debemos trabajar sobre la respuesta emocional que experimenta el animal cuando se queda solo, no únicamente sobre sus consecuencias visibles.

¿Cómo se trata la ansiedad por separación?

No existe una solución universal.

Cada perro tiene una historia, unas circunstancias familiares y un nivel de tolerancia a la separación diferentes. Por ello, ante una sospecha de ansiedad por separación es recomendable consultar con profesionales cualificados en comportamiento animal y descartar también posibles causas médicas que puedan influir en determinados cambios de conducta.

La evidencia disponible señala la modificación de conducta y la desensibilización sistemática como elementos centrales del tratamiento de los problemas relacionados con la separación.

De manera muy simplificada, se trabaja realizando ausencias suficientemente breves para que el perro pueda afrontarlas sin alcanzar un nivel elevado de ansiedad y aumentando progresivamente su duración en función de su evolución.

No consiste, por tanto, en dejar al perro solo cada vez durante más tiempo esperando que termine acostumbrándose.

El ritmo debe marcarlo el perro, junto con un profesional capaz de analizar su comportamiento. 


Ansiedad por separación en perros

El gran problema: ¿qué hacemos mientras el perro aprende a quedarse solo?

Esta es una de las dificultades prácticas más importantes del tratamiento.

Imaginemos que un perro empieza a mostrar ansiedad después de cinco minutos solo.

Su programa de modificación de conducta tendrá que trabajar inicialmente con ausencias inferiores a ese límite e ir aumentando el tiempo progresivamente.

Pero su familia trabaja ocho horas fuera de casa.

¿Qué ocurre entonces?

Durante el entrenamiento intentamos que el perro aprenda que las separaciones son situaciones que puede afrontar con seguridad. Sin embargo, si paralelamente continúa viviendo ausencias muy superiores a su capacidad de afrontamiento, seguimos exponiéndolo a situaciones en las que experimenta un elevado malestar.

Y aquí es donde una buena red de apoyo resulta fundamental.

Familiares, cuidadores profesionales, teletrabajo cuando sea posible o una guardería canina de día adecuada pueden ayudar a gestionar temporalmente esas ausencias.

El papel de una guardería canina en perros con ansiedad por separación

Es importante dejar algo muy claro: una guardería canina no sustituye a un etólogo, educador especializado o veterinario y no constituye por sí misma un tratamiento para la ansiedad por separación.

Pero sí puede convertirse en un recurso complementario muy útil dentro de un plan profesional.

¿Por qué?

Porque durante determinadas fases del tratamiento puede ser necesario reducir las ausencias que superan la capacidad actual del perro.

Si una persona necesita trabajar fuera de casa durante varias horas, llevar al perro a una guardería adecuada puede evitar que pase todo ese tiempo enfrentándose a una situación que todavía no sabe gestionar.

El objetivo no debería ser que el perro dependa siempre de la guardería.

El objetivo es darle tiempo para aprender.

Mientras el profesional trabaja progresivamente la autonomía y la tolerancia a quedarse solo, la guardería puede funcionar como una herramienta de gestión para determinados periodos de ausencia.

No cualquier guardería es adecuada

Aquí debemos introducir otro matiz fundamental.

Un perro con problemas relacionados con la separación no necesita simplemente estar “rodeado de perros”.

Necesita encontrarse en un entorno en el que pueda sentirse seguro.

Algunos perros disfrutan enormemente de la interacción social; otros necesitan más espacio, descanso, contacto humano o grupos reducidos. Y determinados perros pueden incluso encontrar estresante un entorno excesivamente estimulante.

Por eso, una buena guardería debería realizar una valoración previa del perro, conocer su comportamiento, observar cómo se relaciona con otros animales y adaptar su estancia a sus necesidades individuales.

Especialmente en perros con dificultades emocionales, más actividad no significa necesariamente más bienestar.

El descanso, la previsibilidad, la supervisión profesional, los paseos, unas interacciones sociales adecuadas y la posibilidad de desconectar son igualmente importantes.

Guardería y profesional del comportamiento: trabajar en la misma dirección

La situación ideal es aquella en la que familia, profesional del comportamiento y guardería comparten un mismo objetivo.

Por ejemplo, si el profesional está trabajando la tolerancia a las ausencias de manera gradual, la guardería puede utilizarse determinados días para cubrir aquellas horas en las que la familia inevitablemente tiene que estar fuera.

De esta manera se diferencian dos momentos:

Entrenamiento: el perro practica ausencias progresivas siguiendo el plan establecido por el profesional.

Gestión: cuando la familia necesita ausentarse durante un periodo que el perro todavía no puede afrontar, se busca una alternativa para evitar una exposición excesiva.

Esta diferencia entre entrenamiento y gestión es esencial.

¿Puede prevenirse la ansiedad por separación?

No todos los casos pueden prevenirse, ya que los problemas relacionados con la separación son complejos y pueden estar influidos por múltiples factores.

Sin embargo, enseñar progresivamente a un cachorro o a un perro recién adoptado a permanecer solo puede ayudar a desarrollar autonomía.

Esto significa que no deberíamos esperar necesariamente a que aparezca un problema grave para enseñar a nuestro perro a gestionar pequeñas separaciones.

Ausencias breves y progresivas, experiencias positivas, rutinas previsibles, descanso suficiente, enriquecimiento ambiental y una buena socialización pueden formar parte de una educación orientada al bienestar emocional.

¿Tu perro lo pasa mal cuando se queda solo?

Observar mediante una cámara cómo se comporta durante tus ausencias puede ser un buen primer paso. Si aparecen signos de ansiedad, consulta con un profesional cualificado para valorar qué está ocurriendo y establecer un plan individualizado.

La ansiedad por separación puede requerir tiempo, constancia y cambios importantes en la organización diaria de la familia, pero existen estrategias para trabajarla.

Y durante ese proceso no tenemos por qué pedirle al perro que afronte de golpe una situación para la que todavía no está preparado.

En ANIMEL creemos que una guardería debe ser mucho más que un lugar donde dejar al perro durante unas horas. Nuestro objetivo es ofrecer un entorno seguro, supervisado y adaptado a las necesidades de cada perro, también para aquellas familias que necesitan apoyo mientras trabajan, junto con un profesional del comportamiento, problemas relacionados con la separación.

Porque acompañar a un perro durante este proceso también significa respetar sus tiempos mientras aprende, poco a poco, a sentirse seguro cuando estamos lejos.


Referencias

Sargisson, R. J. (2014). Canine separation anxiety: strategies for treatment and management. Veterinary Medicine: Research and Reports. doi: 10.2147/VMRR.S60424

de Assis, L. S. et al. (2020). Developing Diagnostic Frameworks in Veterinary Behavioral Medicine: Disambiguating Separation Related Problems in Dogs. Frontiers in Veterinary Science. doi: 10.3389/fvets.2019.00499

Lenkei, R. et al. (2021). Separation-related behavior of dogs shows association with their reactions to everyday situations that may elicit frustration or fear. Scientific Reports. doi: 10.1038/s41598-021-98526-3

Dale, F. C. et al. (2024). Canine separation-related behaviour at six months of age: Dog, owner and early-life risk factors. doi: 10.1017/awf.2024.56


¿Cómo saber si una guardería canina es legal?